Posiciones perfectas según las tablas pasan de ganadas a tablas, o de tablas a perdidas, en las últimas piezas.
Con pocas piezas, deciden las cosas pequeñas: la oposición de los reyes, un peón pasado exterior, qué rey está más activo. Te equivocaste en la técnica, no en el cálculo. En el final tu rey se vuelve una pieza fuerte — sácalo al frente; empuja los peones pasados; y aprende el puñado de finales básicos ganados/tablas, porque se repiten partida tras partida.
La buena noticia: es un patrón, no mala suerte — y los patrones se entrenan. El primer paso es medir el tuyo: cuántas veces aparece en tus partidas reales y cuántos puntos de ELO te está drenando. Después, la reparación diaria: 5 minutos sobre tus propias posiciones, no puzzles inventados.