El material se va del tablero en posiciones que entiendes — una pieza suelta dejada por un solo tiempo.
Una pieza quedó donde podían capturarla gratis — sin defensa, o protegida por algo que vale más que el atacante. Una pieza entera son unos tres peones; regálala y ningún plan sobrevive. El arreglo es una comprobación de 5 segundos en cada jugada: «si no hago nada, ¿qué puede capturar gratis?». Mira tus propias piezas sueltas antes de mover.
La buena noticia: es un patrón, no mala suerte — y los patrones se entrenan. El primer paso es medir el tuyo: cuántas veces aparece en tus partidas reales y cuántos puntos de ELO te está drenando. Después, la reparación diaria: 5 minutos sobre tus propias posiciones, no puzzles inventados.